Diversificación alimentaria de los bebés con riesgo de atopia

Diversificación alimentaria de los bebés con riesgo de atopia

Diversificación alimentaria de los bebés con riesgo de atopia

¿A qué edad se debe empezar a diversificar la dieta?

Los métodos para diversificar la dieta de los bebés han evolucionado mucho en los últimos 50 años, siguiendo las tendencias y los estudios médicos mejor o peor realizados e interpretados.

Hoy por hoy, los expertos recomiendan empezar a diversificar la dieta en torno a los 4 meses de edad. Antes de esta edad, lo ideal es la lactancia materna o, en caso de no ser posible o no querer llevarla a cabo, los preparados para lactantes.

En España, las fórmulas infantiles se componen de leche de vaca modificada para parecerse lo más posible a la leche materna y no se diferencian mucho entre sí.

Las leches hipoalergénicas “HA” son a priori ineficaces a la hora de prevenir las alergias según los últimos estudios, que también demuestran que la introducción de nuevos alimentos a partir de la 17ª semana de vida no favorece la alergia alimentaria, al contrario, permite la tolerancia. Estos consejos son válidos en ausencia de una alergia alimentaria confirmada.

Consejos prácticos para introducir nuevos alimentos

Hoy por hoy se recomienda comenzar la introducción de cada nuevo alimento entre la 17ª y la 24ª semana de vida. Cada nuevo alimento debe proponerse al niño en dosis progresivas, de forma aislada (¡por lo que hay que evitar las macedonias de frutas y de verduras!). Como es lógico, en caso de reacción (intolerancia o alergia), resulta más fácil identificar al culpable si el alimento se ha tomado solo.

Los principios de la diversificación alimentaria son los siguientes

Primeras normas (medidas de sentido común para el futuro del niño): evitar añadir sal y/o azúcar, e introducir lo salado antes que lo dulce

  • Introducción de las verduras cocidas en papilla a partir del 4º mes, en la comida del mediodía: patata, zanahoria, calabacín, judías verdes, calabaza, corazón de alcachofa, espinacas, brócoli, parte blanca del puerro (menos fácil).
  • Lo salado antes que lo dulce: empezar siempre por las verduras y proponer después las frutas más dulces; espesar un puré de verduras rico en agua (calabacín) con un poco de patata; evitar los sabores pronunciados de algunas verduras: coles y derivados, nabos y derivados; las verduras verdes son ricas en sales minerales, así que no es necesario añadir más.
  • En torno a los 8 meses, presentar el puré aplastado con el tenedor*, acompañado de una cucharadita de aceite de oliva o un poco de mantequilla. Introducción de las frutas cocidas en compota a partir de los 4 meses: manzana, pera, plátano. Cocinar a fuego lento (guisar) con un poco de mantequilla, si se desea.
  • Introducción de la carne (elegir la carne blanca antes que la roja), el pescado y el huevo a los 5 meses, unos 5 g al principio (1 cucharadita) mezclándolos con las verduras. En lo que respecta al huevo, empezar con la yema cocida. A partir de los 7 meses, proponer 1 cucharada de carne, es decir, unos 15 g.
  • La introducción de los cereales con gluten (tipo Nutribén) puede hacerse entre los 4 y los 7 meses, pero debe ser progresiva: 1 cucharada en uno de los biberones al principio o diluida en la sopa.
    Un truco*: las bandejas de cubitos de hielo permiten congelar los purés en pequeñas porciones para poder usar la cantidad necesaria de un día para otro.

Un truco*: las bandejas de cubitos de hielo permiten congelar los purés en pequeñas porciones para poder usar la cantidad necesaria de un día para otro.

Diversificación alimentaria

Par le Docteur Jean-Marc Chavigny, Dermatologue à Nantes.

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